viernes, 27 de abril de 2012

25 de Marzo: La primer ariana


La primera que rompía con la "seguidilla" de piscianos. Toda la familia, al menos de tu rama, somos nacidos bajo la custodia de los peces. Ay nonita, nonita... todavía no lo puedo creer que ya no estés acá. Que no arreglemos para ir a comer a tu casa. Que nos preparemos con anticipación con Jorge para no comer mucho, porque sabíamos que como toda abuela, nos ibas a pedir que sigamos comiendo. Y también nos ibas a decir: -¿tomamos una cervecita?- cuando sabíamos que se extendían a dos o tres más. Te extraño. Te fuiste tan silenciosa, con pasitos de algodón, que nos tomó a todos por sorpresa, y creo que ahí también radica el asombro de no encontrarte más entre nosotros. Te extraño. No habrá ninguna como vos. Ya empiezo a echar de menos tus comidas, aunque a lo último ya no te daban más ganas de cocinar. No importa. Las salidas a Mi Sandwichito, los tres, donde nos preparábamos para llevarte de vuelta, porque a veces no podías caminar de todos los lisos que te tomabas. Y ¡qué aguante nona! Hasta los 86 años aguantaste los lisos. Te extraño. ¿Cómo iba a conocer tanto del tenis sino era gracias a vos? El juego, las reglas, los jugadores, todo. Te extraño.
... Te quiero mucho y desde arriba, con mami, cuídenme hasta que me encuentre con ustedes.

del 22 de Marzo hasta siempre..


Quisiera sacar de mi cabeza el ruido del segundero, marcando a cada tic las cosas que no hice bien, y a cada tac el irreversible paso del tiempo. Ese tiempo que, hoy más que nunca, me tortura. No, no quiero mentirles ni mentirme. Yo soy la que me torturo.

Como pequeños bichitos vuelan hacia el cielo, llevados por nuestros deseos más profundos, nuestra inocencia y nuestra humildad. ¿Se encontrarán en el más allá con otros bichitos?

A veces me siento perdida. Inquieta, sola y confundida. Entonces me ato a las estrellas y al mundo entero le doy vueltas.

lunes, 2 de abril de 2012

1096 vidas que no están..



Qué hacer con el silencio cuando la cabeza estalla, cómo parar la impotencia de no poder hacer nada. Porque querer matar a tus hijos, es para que duela años la sangre. Ayer por no querer a la patria, y ahora por quererla demasiado. Leyes viejas más genocidas, mal presagio para la vida.