miércoles, 20 de mayo de 2015

Principios de libertad

Afortunada. Sólo es necesario darte cuenta de este simple hecho para empezar a flotar. Para sentir que kilos y kilos de cadenas cayeron al suelo desparramadas, con fuerza y ruido. Para empezar a sentir los principios de libertad. Para empezar a elegir. Elegir ser felíz. 
¿Cómo? -preguntarás... Simplemente dos palabras: pasos chiquitos. Con pasos chiquitos, enfocando tus ganas, esfuerzos y energía en esos pasos chiquitos se llega a cualquier meta. Despejando tu mente de "posibles futuros inciertos" y concentrandote en el "ahora". 
Necesité llantos a mares, dolor, sortear obstáculos y cuatro palabras para despertar. Quiero compartirlas con vos. Quizás no creas en eso. No importa. Hacelo para vos y vas a ver todo con otros ojos. Mi mejor amiga me dijo: "Dios nunca te abandona". -Sonrío al releerlas.- Te lo dije, cuatro simples palabras. 
Esa noche, sólo cerré los ojos y empecé a hablarle. Me dí cuenta de lo afortunada que he sido y que soy y sólo le dije "Gracias". Y empecé a enumerar todas las cosas por las que estaba agradecida. Fueron y son muchas. Y al mismo tiempo le pedí algo. Que no me abandone y que siga conmigo siempre. No lo ví, pero en mi corazón sentí que me sonreía. Y también pude hablar con ella. Mi mamá. Sí... mami. 
Así que como verás, cuatro simples palabras reencontraron tres corazones y le dieron "Principios de libertad" a mi alma.

jueves, 14 de mayo de 2015

Susurros en la oscuridad


Cierro los ojos y ahí es cuando los escucho. Susurros. Están en mi cabeza e invaden mi corazón.  Hoy, esos susurros me nublan el alma. Hoy, en un instante ví pasar frente a mí, todas esas cosas que acumulo y guardo y que no me hacen bien. Hoy, las saqué afuera. Hoy, lloví. Lluvia fuerte, con la posibilidad de que el pronóstico se extienda durante todo el año. Me fue imposible parar de llorar.  -Pero a vos, al final ¿te gusta llorar?... A nadie le gusta llorar de tristeza, cuando uno daría cualquier cosa por estar bien otra vez. 
¿Por qué me pasa esto? ¿Voy a poder superarlo? ¿Voy a dejar de llover desesperadamente? Son preguntas cuyas respuestas están dentro mío. Lo sé. Pero no logro verlas ahora. Soy una bomba de tiempo. Una bomba de tiempo impredecible. Exploto y sin aviso. ¿Detonantes? Susurros. Quisiera juntarlos y largarlos en mar abierto. Que se vayan en un viaje de ida y no vuelvan más.  Dejarlos ir y que sólo me dejen el arruyo de las olas y el olor a mar. Dejar que el agua me lave y me limpie, volverme transparente, volver a brillar.

martes, 12 de mayo de 2015

Yo y Yo


Sólo somos yo y yo. Una inmensidad me invade. Y sólo mi voz escucho. Mis latidos del corazón. Mi respiración. Siento las lágrimas correr por mis mejillas, y esa sensación que te queda cuando llorás con desesperación. Hay algo que crece en mí -que viene creciendo hace bastante- y no logro sacarlo. Algo que de vez en cuando asoma y escucho su grito en la distancia. Me aturde. Y es aterrador. Quiero desprenderme y sacarlo de mí, que se vaya pero... Pero día a día junto más cosas y las guardo. Se almacenan. Mutan y se transforman en ese todo que me desgarra por dentro.
Hoy, empecé este último camino. Con tropiezos, caídas, rodillas raspadas... El último esfuerzo es como dar un paso de gigante. Es el que más te cuesta y parece que el horizonte se aleja de uno en vez de acercarse. 
Pero sigo empujandome. Un paso a la vez. Esto va a sacar lo mejor y lo peor de mí y todos esos miedos, incertidumbres, mi "como me veo" van a salir a flote nuevamente. 
Y aunque seamos yo y yo -por fuera-, por dentro es otra la historia: "Nadie dijo que iba a ser fácil." -dijo mi Solcito. "El sacrificio se vuelve un amigo." -dijo mi  Carito. Así nos volvemos fuertes, sabios. A pesar de la pesadumbre, ELLAS me sostienen, contienen, y no me siento sola. Porque junto a ellas, todo es más lindo. Gracias.